jueves, 31 de enero de 2019

El hombre que daba de comer a los gatos



Cada día hacía varios kilómetros renqueando con el bastón y su carrito a cuestas subiendo la montaña del Turó de la Rovira para llevar comida a los gatos.

Compraba pollo en el mercado y lo cocinaba para ellos.

Él se conformaba con un bocadillo o cualquier cosa.

Los gatos lo conocían y al escuchar su llamada acudían raudos.

Me dijo que vivía solo y que tenía un hijo pero que hacía mucho que no lo veía.

No recuerdo su nombre.

Poco más sé de él mas que el día que nos encontramos era justamente su cumpleaños.

86 años creía que cumplía.

Desde entonces no lo he vuelto a ver, pero tengo la fotografía para recordarlo.
.
.
.



23 comentarios:

  1. Historias de gente para ser recordadas... bonito homenaje, si señor. Besos.

    ResponderEliminar
  2. Una gran història y una imatge memorable. Aquestes colònies de gats no sobreviurien sense la col·laboració i la dedicació de voluntaris com aquest senyor que dediquen la seva vida a estimar-los i encarregar-se del seu menjar.
    Una abraçada Manel

    ResponderEliminar
  3. Molt maca y tendre aquesta imatge, Manel. El BN molt bo.
    Una abraçada.

    ResponderEliminar
  4. Cuánta armonía y complicidad a menudo encontramos en seres que tal vez lo hayan perdido todo, pero con quienes compartimos momentos que son inolvidables y guardamos como un bien preciado en nuestra cajita de música: la de los latidos.
    En todos estos años me sentí más feliz con aquellos que lo daban todo tras lo mucho que habían perdido, que con toda aquella gente que por aparentar se quedó mucho más sola que el hombre de los gatos, pues sus migajas ya nadie las quería.

    Me gusta el enfoque que le diste a la imagen. Una cabeza redimida al hocico que se alza agradecido. Entre maleza y vida, con un carrito y un bastón como únicas herramientas de supervivencia.

    Hoy dejo música yo también, la he colgado miles de veces, bajo otra temática pero con muchas similitudes con esta expuesta tuya.
    https://www.youtube.com/watch?v=V2CJ_PG4r6g

    Un beso y abrazo, Minimal.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ostras Eva, hacía mucho, o quizás no tanto, que no escuchaba este gran clásico y me ha encantado rememorarlo en este contexto, muchas gracias :)))

      Y te dejo otro relacionado que me emociona mucho y que seguro que bien conoces: https://youtu.be/11PIXoqJvcY

      Y por si no me lees aquí, lo dejaré en tu casa algún día.

      Un beso y agradecido también por tus sentidas palabras dedicadas :))

      Eliminar
    2. Sí. Gracias. Es uno de los grandes temas de Brel, duro como la vida misma en ese puerto...
      Al igual que Les vieux: que seguro conoces también https://www.youtube.com/watch?v=3oQ2mQy-pR0 ...

      Un beso, y agradecida también a ti :))

      Eliminar
  5. Me es fácil imaginarte hablando con él :))

    Un abrazo, Manel.

    ResponderEliminar
  6. Querer a las personas como se quiere a un gato, con su carácter y su independencia, sin intentar domarlo, sin intentar cambiarlo, dejarlo que se acerque cuando quiera, siendo feliz con su felicidad. Cortázar maulà.
    Tendresa. Sense la història ja la transmet. Com l'expliques, fent-nos a mans que preval el que és important i defugint del que és banal, provoca la reflexió i les ganes de fer-te una abraçada d'aquelles en les que els silencis fan bé la seva feina. Ell, el gat i tu. Un triangle que sacseja, una vegada més, la consciència, tresor.

    Besets miauuuu, marramiau, S.M.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Preciosa reflexió que hauriem de tenir de capçalera sempre, gràcies per portar-la estmada Maribel :))

      I per les teves paraules, que sempre rebo amb interés i emoció continguda.

      Molts petons :*******

      Eliminar
  7. Me ha producido mucha tristeza, al final eran más compañia para él esos gatos que su propio hijo, hay cosas que no podré entender jamás.

    Entrañable esa fotografia.

    Un beso apenado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No te sientas apenada, querida Livy.

      Piensa que él es feliz haciendo lo que hace y que contribuye al bienestar de los gatos.

      Además en la fotografía aparece alimentando a una gata embarazada que quizás haya tenido felices gatitos gracias a él.

      Y quien sabe, quizás esos gatitos a su vez harán felices a más personas como una espiral de amor que se expande.

      Un beso feliz y gracias :))

      Eliminar
  8. Una escena llena de ternura y con un tratamiento perfecto. Un abrazo

    ResponderEliminar
  9. "Compraba pollo y lo cocinaba para ellos". :)
    Con cuánto cariño se nota que le da su comida.
    Este tipo de personas conmueven por su ternura.
    He conocido a alguien así, tan tierno con los gatos como este señor.
    Muy bonito, Manel :))

    Un beso y feliz fin de semana.

    ResponderEliminar
  10. Me enternecen los ancianos,me enternece ver cómo al no tener a nadie que les cuide,(sí,tienen hijos,pero se han olvidado del amor que él les dió toda la vida) son capaces de seguir viviendo para "alguien"en este caso para sus gatos.Tal vez la única ,mejor y agradecida familia

    QUizá tengas tú más conocimiento de él que los suyos,con esta fotografía tan tierna que habla sola
    Besucos, amiguco bueno

    ResponderEliminar
  11. Con el sol que imagino estaba pegando ahí, me parece un acierto el b/n y el perfecto grado de iluminación que has conseguido. Enhorabuena.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. A mí también me entristece la ausencia del hijo, supongo que uno se proyecta y lo sufre.
    La foto es amor.
    Besitos

    ResponderEliminar
  13. El tiempo trocea a las familias.
    Lo he visto mil veces.
    Una pena.

    Él sigue vivo en esa foto y ojalá que también fuera de ella.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  14. Muchas veces la compañía de un animal marca más la soledad "humana".

    Un beso.

    ResponderEliminar
  15. Muchas gracias por vuestro tiempo y palabras que siempre son bien recibidas :))

    Besos y abrazos.

    ResponderEliminar
  16. Me gusta mucho la foto y la historia, me parece entrañable. La foto lo es mucho, el cariño del anciano a hacia los gatos que seguramente dan algo de sentido a su vida y forman parte de sus ganas mismas de vivir. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  17. Muy bonita Manel, has hecho una composición magnífica que transmite muchos sentimientos pero sumándole tu comentario es toda una historia de la vida.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  18. Una excelente fotografía callejera, aunque un purista podría alegar que es en el campo, que habla por sí misma de aspectos como la soledad, el abandono y la necesidad de afectos. Ambos, hombre y gato, compartiendo lo poco que tienen y, al tiempo, a falta de otro, compartiendo el calor del sol que sale para todos. El bastón y carrito también son una potente voz en esta foto.
    Un abrazo,

    ResponderEliminar