No sé quienes son, pero estaban contentos y no les importó que les tomara una fotografía para inmortalizar un día tan especial como el sesenta cumpleaños de ella.
Y es que es para celebrarlo, la vida es tan frágil que llegar a los sesenta años me parece casi una heroicidad y además no hace tanto, (a mediados del pasado siglo), la esperanza de vida en nuestro país era tan solo de 60 años.
Hoy en día esa cifra se considera la de una persona relativamente joven o como dice la poeta "en avanzado estado de juventud", aunque como también apunta parte de la sociedad no siempre lo ve así.
Felicidades a ella y a los que cumplís los años que sean en esta fecha, en especial a una joven y bonita muchacha que tuve la fortuna de conocer en otra vida.
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A mis sesenta años
soy una mujer en avanzado estado de juventud.
Aún en los días en que el cansancio me entristece las ancas
y la espalda acusa el pesado fuelle de los pulmones
la mujer que piensa dentro de mi
recién habrá cumplido los cuarenta.
El reflejo repentino en el cruel escaparate
las fotos inoportunas,
el asombro discreto del que de mi conserva
la imagen de un antiguo y fugaz encuentro
los atribuyo sin recato al pasajero mal día,
el desvelo o el maquillaje desleído.
Cuánto más fácil me resultaría esta fe
sin el nuevo aire de respeto de la recepcionista del hotel
la dificultad de los chicos para el tuteo al que los invito.
O la cada vez más frecuente sensación de ser invisible
-el resto de mortales
mirando a través de mí, como si lentamente me hubiese
despojado
de masa, sustancia,
peor aún: ¿de importancia!-
Para colmo, empiezan a inquietarme los amigos:
El guapo al que se le inclina la vecina nariz
las mejillas agotadas de aquella
el canoso, el panzón, la de innumerables pliegues
o los que me saludan y apenada no reconozco.
Y sin embargo en el aliento de sus miradas
el vapor del tiempo se deshace.
Furiosamente apegados a la vida
retozamos en la avanzada juventud
como si la muerte no existiera.
En la avanzada juventud.
"Mujer en avanzado estado de juventud", Gioconda Belli, Nicaragua, 1948
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