Hay dos cosas que me impresionaron especialmente de Segovia, a saber:
Una como es obvio su espectacular acueducto declarado Patrimonio de la Humanidad, construído en época romana para abastecer de agua la ciudad tras recorrer 17 kilómetros con una altura máxima de 28 metros y un total de 167 arcos con arcadas dobles en su parte central. Una obra de ingienería colosal, realmente impresionante.
Y la otra el cochinillo que me metí entre pecho y espalda en Casa Cándido, el asador más famoso allende los mares conocido especialmente por la elaboración del cochinillo asado que popularizó el Mesonero Mayor de Castilla Don Cándido López a mediados del pasado siglo.
Tan impresionante o casi más que el mismísimo acueducto del siglo II de nuestra era, jaja
Si tenéis oportunidad no os perdáis ni una cosa ni la otra, aunque como me dijo una segoviana de origen, la ciudad de Segovia es un monumento en sí misma, y pienso que razón no le falta, es preciosísima.
.
.
.

























No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.