viernes, 10 de abril de 2026

Con la casa a cuestas


Cuando viajo en moto, siempre pernocto en tienda de campaña en lugares de montaña, espacios naturales o ambientes lo más naturales posible. 

Me gusta la naturaleza y para mi ésta es la mejor manera de estar en contacto con ella; no tiene precio dormir bajo las estrellas en el silencio de la noche o despertar viendo el amanecer en el bosque.

Da igual si hace frío o calor, si hace viento o hay calma, si llueve o nieva... ello forma parte del guión y uno va preparado para afrontar todo tipo de circunstancias.

En este viaje que me ha llevado a cruzar la península ibérica de este a oeste y vuelta he encontrado muy buen tiempo para la época, un tiempo realmente estupendo, agradable, benévolo, pero también es cierto que en sitios como Segovia o Ávila la temperatura bajaba unos cuantos grados por debajo de los 0ºC en la noche, dormir en pleno monte con temperaturas negativas tiene su qué.

Por otra parte el hecho de acampar requiere una buena infraestructura y organización para no echar de menos nada de lo indispensable en el día a día. Y en este sentido, la moto, mi querida Esmeralda, me permite transportar todo aquello que necesito: la tienda de campaña, colchoneta, saco de dormir, almohada, esterilla, herramientas, botiquín, hornillo para cocinar, mesa, silla, comida, ropa, calzado, linternas, productos de higiene personal, utensilios de cocina, los equipos fotográficos...

No voy a decir que es lo más cómodo del mundo viajar así, es trabajoso y estás expuesto constantemente a los elementos, pero para estar cómodo nada como estar en casa.

Pero sí que voy a decir que viajar así, en solitario en moto y con la casita a cuestas tiene su encanto, sientes la naturaleza con toda su fuerza e intensidad en todo momento, te da mucha libertad, cada circunstancia, cada reto, cada día superado... es una gran victoria, la soledad se convierte en tu compañía en un camino constante a la introspección y búsqueda interior, eres dueño de tu destino, tomas las decisiones y asumes las consecuencias, no tienes que dar explicaciones a nadie ni justificar nada...

En este viaje, como suele pasar, he hecho cosas que mirando hacia atrás quizás me han expuesto más de lo necesario. A lo mejor eso también es parte del camino, del aprendizaje porque nunca terminamos de aprender, de la aventura porque la aventura nos hace sentir vivos, y al final todo son experiencias que te sirven para la vida.

Pero todo fue bien, conocí mucho y lo pasé genial.

Está claro, te tiene que gustar viajar así. Además y como dice el conocido dicho, sarna con gusto no pica ... o lo que no te mata te hace más fuerte, jaja

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