Durante este último viaje en moto que me llevó a cruzar la península ibérica de este a oeste hasta la frontera con Portugal me acompañaron las cigüeñas, frecuentes en las tierras de Castilla y Extremadura, en sus ciudades, pueblos y aldeas.
Disfruté de su presencia, su vuelo majestuoso y elegante, pausado; de su tarea en la construcción de los nidos en la época de cría; de cómo se turnan para incubar la puesta y cómo llevan adelante los pollos una vez que nacen.
Disfruté igualmente fotografiándolas en esas tareas que repiten generación a generación, una estampa rural típica de nuestro país.
Pero pese a creer conocer su comportamiento y costumbres me sorprendió mucho su increíble capacidad de adaptación al aprovechar las estructuras de las autopistas para hacer sobre ellas sus nidos.
Nidos como el que ilustra esta entrada en la autopista EX-A1 a su paso por Plasencia y que tiene un tráfico de vehículos muy alto incluídos los de gran tonelaje, impresionante.
Y no era el único nido que vi a lo largo de la autopista.
Esta es la última fotografía que comparto del viaje, un viaje maravilloso que como sabéis me llevó a tierras, (para mi), maravillosas y es mi deseo dedicar este post a mi querida amiga y admirada fotógrafa Kaya del blog:
Ella sabe por qué y algunos de vosotros también.
Un abrazo Kaya, muchas gracias y toda mi admiración por tu talento y sensibilidad al fotografiar la belleza de la vida 💓
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