No descubro nada nuevo si afirmo que adoro la soledad; mis fotografías hablan de ello probablemente mucho mejor que lo que pueda yo decir.
Pero a veces me preguntan sobre mi soledad y ahora digo: ¿cómo podría sentirme solo en un lugar como el que ilustra este post si me acompaña toda la inmensidad del mar, de los cielos y la tierra?
Es por ello que siento preferencia por lugares, (como dijo el poeta sabio agustino), lejos del mundanal ruido.
Lugares donde el silencio y la paz invitan al recogimiento, a la introspección, a la contemplación de tanta belleza, al agradecimiento y donde el amor a la vida se hace presente desde lo más profundo.
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"Humanidad, mírate bien.
Dentro de ti tienes el cielo y la tierra, y toda la creación.
Eres un mundo: todo está oculto en ti."
Santa Hildegard von Bingen, 1098-1179
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