Si algún día me ves triste no me digas nada, solo quiéreme.
Si me encuentras en la soledad de la oscura noche, no me preguntes nada.
Solo acompáñame.
Si me miras y no te miro no pienses nada, compréndeme.
Si lo que necesitas es amor no tengas miedo, ámame.
Pero si alguna vez dejaras de quererme no me digas nada.
Recuérdame.
Mario Benedetti
Recuerda los hermosos amaneceres con sabor a primavera
cuando despertabas con una promesa de amor,
un te quiero linda flor y un beso en la boca.
Recuerda las veraniegas mañanas de sol y de sal,
caminando sobre la arena con nuestras manos entrelazadas,
enmudecida por la palabra al oído susurrada.
Recuerda las doradas tardes de otoño,
mis dedos enroscados en tu cabello mecido por el viento
y el fulgor del ocaso prendiendo fuego a nuestro deseo.
Recuerda las frías noches de invierno,
el contacto de tu piel sobre mi piel
incendiando el aire del no tiempo.
Pero sobre todo no olvides recordar,
allá donde estés, tan lejos en tu reino ya,
que el recuerdo de los días oscuros no tiña de negro
los días en los que fuimos felices.
Porque tu luz, aunque a años luz,
sigue iluminando mis días y mis noches.
Y porque te quise.
Y porque te quiero.







